El camino a la tierra prometida

El camino a la tierra prometida

Cuando más cerca tú estás de tu tierra prometida, más cosas dejan de existir de tu pasado de las cuales tú dependías. Moisés murió, ya no existe, no puedes contar con él. Ahora hay un nuevo líder. Tan pronto el pueblo entró a la tierra prometida, el maná cesó. Ahora tendrían que trabajar o morirían de hambre. Muchos ven esas pérdidas como señal de que Dios les abandonó, pero tú tienes que entender que es señal de que estás más cerca que nunca de lo que Dios te prometió.

Quizás tienes un negocio y cuentas con un gran cliente, y piensas que el día que lo pierdas, pierdes el negocio; pero es que nunca podrás poseer lo grande, mientras te mantengas dependiendo de lo que dependías en tu tiempo de transición. Lo que te hizo sobrevivir en el desierto no es lo que te va a dar la tierra prometida; y cuando lo que te hizo sobrevivir se acaba, es señal de que estás cerca.

Cuando Moisés muere no lo entierran. Él sale un día a orar y no regresa; Dios desapareció el cuerpo de Moisés. Y hay gente y cosas que Dios quiere desaparecer de tu vida, sin que quede marca. Si el pueblo llega a haber hecho una tumba de Moisés, se hubiesen quedado en aquel lugar adorando a Moisés; así que Dios lo desapareció. Esto para que no haya referencia a él. Hay cosas que Dios quiere que desaparezcan de tu vida; y si están desapareciendo es señal de que estás cerca, de que vas a entrar a la tierra prometida. Tú no dependes de ese empresario, no dependes del gobierno, de aquel que ya no está. Dios te está diciendo: Nunca fue él quien te dio la comida, siempre fui yo; esté él o no esté él, soy yo quien te va a prosperar; lo único que te pido es que te esfuerces y seas valiente. Mantén un buen rostro, una buena cara, para que lleves más gente contigo a la tierra prometida. Tú tienes que ser del grupo de gente que se conoce porque, no importa lo que esté pasando, estamos en victoria, somos bendecidos, adoramos y servimos a Dios porque sabemos que Él nos ha prometido la victoria.

No es fácil porque uno se acostumbra a aquello que le dio sobrevivencia, uno se acostumbra a gente, a cosas, a lugares. De repente, comienzan a desaparecer, a irse, y comienzan nuestras dudas, perdemos el ánimo; pero es ahí que tenemos que esforzarnos y ser valientes. Párate firme y sal con una buena cara; levanta tus manos al cielo y déjale saber al mundo que no importa lo que pase, la promesa de Dios se va a cumplir en tu vida. Esto es solo para valientes.

Si has estado experimentando pérdidas en tu vida, has perdido cosas, cierta gente se ha ido desapareciendo por las razones que sea, hoy es el día de levantarte, salir con una buena cara y decir: Dios va conmigo. Hay gente que ni rastro va a dejar Dios de ellos en tu vida. Hay cosas que tienen que desaparecer, hay gente que tiene que desaparecer de tu vida porque ellos han creído que toda tu vida depende de ellos. Y Dios te dice hoy: Yo les voy a demostrar a ellos que nunca fueron ellos los que te prosperaron, los que te bendijeron. Nunca fue ese negocio; fue el Dios Todopoderoso que te guardó, que te ha protegido y hasta aquí te ha traído para llevarte a la tierra que fluye leche y miel.

Tú eres responsable del alma de alguien. ¿A cuánta gente tú has mandado al desierto? Con tu mala actitud, con tus corajes, ¿a cuántos has mandado al desierto? ¿Cuánta gente desistió de levantar un negocio que debía levantar porque tú dijiste que no se podía? O los haces desfallecer, o los inspiran a que sigan hacia delante. Decide inspirar a los que están a tu alrededor. Que tu ánimo y tu fe permanezcan, por peor que se vean las cosas, a todos háblales de la promesa que Dios les ha dado. Todos nos cansamos, pero busca quién te levante las manos; que esta palabra hoy levante tus manos para que ganes la batalla y conquistes lo que Dios te prometió. Es difícil también porque hay ciertas cosas que desaparecen de tu vida, pero cuando las cosas que te hicieron sobrevivir en el pasado desaparecen, no es porque Dios se ha olvidado de ti, sino todo lo contrario: Estás a punto de entrar a algo más grande que jamás tú habías imaginado, y lo único que Dios te pide es que tú sepas que Él está contigo. Esfuérzate y sé valiente.
DIOS ES NUESTRA FORTALEZA!

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