El dinero no te hace rico.

El dinero no te hace rico.

Hay una pregunta que aparece a lo largo de la Biblia en diferentes ocasiones, por lo general, con la misma implicación y respuesta: ¿Qué tienes? Dios le hace esta pregunta a Moisés, ante un problema: ¿Qué tienes en tu mano? El profeta pregunta a una viuda: ¿Qué tienes en tu casa? Ante la multitud hambrienta, Jesús pregunta a sus discípulos: ¿Qué tenemos? Tenían solo 5 panes y 2 peces, pero con eso, Dios multiplica y alimenta toda la multitud. Esta interrogante tiene siempre la misma respuesta en la Biblia, y provoca siempre un milagro de libertad económica o de bendición en la vida de ciertas personas, que tienen todas en común el pensar que no tienen nada o que lo que tienen es muy poco, menospreciando lo que tienen; Y lo ven demasiado poco para solucionar su problema. ¿Qué es una vara para liberar a 2 millones de personas? ¿Qué es un poquito de aceite para pagar tus deudas? ¿Qué son 5 panes y 2 peces para alimentar 5 mil personas? Cada vez que se hace esta pregunta, la mentalidad de aquellos que responden es de menospreciar lo que tienen o pensar que no tienen nada, y no darse cuenta que Dios, de lo poco, puede hacer mucho.

En nuestra iglesia, hemos comenzado el reto del ahorro. El problema de muchos es que nunca tienen nada porque, para tener, hay que tener disciplina para tener algo, que aunque sea poco, pueda ser el comienzo de algo grande para tu vida. Estamos creyendo que para septiembre, vamos a poder presentar esos ahorros que van a ser el comienzo de una nueva etapa para tu vida. Quizás los dejas de ahorros, adelantas una deuda, te inscribes en un curso, compras inventario, una máquina. La idea es dar ese primer paso de fe y creerle a Dios que algo va a pasar en tu vida económica y que tú vas a ver una transformación.

“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.” 2 Reyes 4:1-7

En 2 Reyes, vemos la historia de una mujer que queda viuda, y los acreedores vienen a llevarse a sus hijos como esclavos como paga de las deudas. Ella va donde el profeta, quien comienza un intercambio con ella, que desata la fe de esta mujer. Este milagro, está entre otros dos. El anterior, es el profeta desatando al pueblo de Israel para que pudieran tener una grande victoria; Era un rey que necesitaba algo de parte del Señor. Luego viene el milagro de esta viuda, y el próximo milagro es una mujer rica. Esta última, tenía dinero, pero no tenía hijo, por lo tanto, necesita un milagro para tenerlo. Es importante entender este contexto porque la gente, por lo general, para criticar la iglesia, encierran estos mensajes para un grupo en particular. Hay quienes dicen que la iglesia es para el pobre porque tiene necesidad, pero el milagro anterior fue un rey que necesitaba de Dios, y en el siguiente es una mujer rica quien necesita de Dios. Tanto el rico como el pobre, siempre tienen algo que solo Dios les puede dar. Dios no es para el rico o el pobre o el rey. Dios es para todo aquel que entienda que, en su vida, no importa si eres rey, pobre o rico, solo hay un Dios que puede resolver tu problema. Aquella mujer rica tenía dinero, pero no tenía hijo; Dios le tuvo que dar el hijo, porque hay cosas que el dinero no te puede comprar. La otra tenía hijos, pero no tenía dinero. Las dos tienen un grande problema, pero hay un Dios Todopoderoso que trabaja tanto con el rico como con el pobre y el rey. Lo que hace falta es que tú sepas a dónde acudir, que es al Dios Todopoderoso, que es el único que tiene la solución para cualquier persona en cualquier nivel.

Todos necesitamos de Dios. Siempre hay algo que tu dinero no te puede dar. Solo Dios te lo puede dar. Pero al pobre, también Dios lo puede prosperar. No se nos dice que Dios hizo rica a la viuda. Se nos dice que pagó sus deudas y pudo vivir de lo que quedó. No necesariamente se hizo rica. Así que la meta no es que creas que vas a ser rico. Había otra mujer, rica, que necesitaba de Dios. De nada te sirve tener dinero, y que no sepas de dónde es que viene la solución para tus problemas. Y la solución siempre viene de Dios, pero si estás en una situación difícil, tienes que saber ir al lugar donde está la respuesta. Estas 3 personas, el rey, la rica y la pobre, fueron donde la persona correcta, donde el hombre de Dios, a buscar dirección de parte de Dios. El hombre de Dios lo que les dio fue instrucciones, palabras bajo las cuales ellos tenían que tomar acciones de fe para que Dios desatara el milagro.

De los beneficios más grandes que tú puedes sacar de estos mensajes, no es una ayuda financiera, sino una instrucción que venga de parte de Dios que tú la puedas seguir y ver los resultados que Dios tiene para ti.
DIOS ES BUENO !!

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