Cambiar tu esperanza por la de Cristo en ti

Cambiar tu esperanza por la de Cristo en ti

“a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,” Colosenses 1:27

Cambiar tu esperanza por la de Cristo en ti, no es tan fácil; Es más complicado de lo que pensamos. Lucas 1 y 2 nos hablan del momento crucial en que María acepta quedar embarazada de Cristo. Llega a casa de Elizabeth, y dice la Biblia que la criatura en el vientre de Elizabeth brincó; Juan el Bautista estaba vivo ahora. Elizabeth estaba embarazada de Juan el Bautista, pero nunca lo había sentido vivo. María estaba embarazada de la esperanza de Cristo. Y pudiéramos pensar “¡Qué bien por María!”, pero María la tenía complicada. No era tan solo una muchacha virgen, sino que estaba desposada, tenía a alguien que estaba guardando dinero para casarse con ella, un buen hombre que la desposó y se fue a trabajar por ella por más de un año. María tiene que haber estado pensando en el traje que se iba a poner, los zapatos, la casa. María tenía esperanza; No era una virgen que no tuviera esperanza. A lo mejor, si hubiera sido una que no tenía más nada que hacer, que no tenía esperanza en la vida de nada, ¿para qué tomarla? ¿Para qué escogerla? La fe se encuentra en aquella que tiene esperanza y tiene que renunciar a casarse de blanco, porque ya el traje no le iba a servir; Tuvo que renunciar a usar los zapatos que había conseguido porque los pies se le iban a hinchar.

Cada vez que uno tiene un compromiso, uno tiene que renunciar a cosas.

El problema es que hemos sido decepcionados tantas veces; Todos los que nos relacionamos, ya sea con amigos, colegas, el cónyuge, hijos; Muchas veces renunciamos a muchas cosas para que los sueños de ellos se cumplan, y a veces esa gente nos falla. Hay damas, por ejemplo, que dejan de estudiar para casarse, y luego el esposo no la atiende correctamente. Dejas tu esperanza por la esperanza de otro; Y no hay nada de malo con eso; Eso es lo que se hace en las relaciones; El problema es cuando solo lo haces en tus relaciones naturales, porque los hombres te fallan, pero Dios nunca te falla. Tú tienes que saber que cuando tú aceptas intercambiar tu esperanza por la del Señor, todo cambia; Para María, esto significó que ya no hay tal cosa como boda con traje blanco, zapatos bonitos, luna de miel. Ahora, cuando José llegara, tendría una sorpresa; Ya no se trataría tan solo de tener una casa con una cama bonita, sino también con una cuna; Era decirles a sus padres –que la cuidaron por tanto tiempo – que ahora estaba embarazada. No era fácil para María el decir: Cambio mi esperanza por la esperanza de Cristo.

El que no tiene esperanza, se embaraza de cualquiera; Pero el que tiene esperanza, tiene que aprender a embarazarse solo de Dios, e intercambiar su esperanza por la esperanza de Cristo.

Tú no te mueves por cualquier oportunidad que te llegue; Tú intercambias tu esperanza por la esperanza de Cristo en ti, de lo que Él tiene para ti. No todo va a ser fácil, pero sí todo va a obrar para bien. Vas a alcanzar más de lo que jamás pensaste. La pregunta es si tú eres lo suficientemente valiente para dejar tu esperanza, por lo que Él quiere que tú hagas.

María tuvo que renunciar a muchas cosas, Dios tuvo que convencer a José; Pero la esperanza que tú recibes, no trae esperanza a todo el mundo. Dice la Biblia que, cuando Herodes se enteró que María había dado a luz y que los reyes buscaban para darle presentes al Mesías, al Rey de los Judíos que había nacido, se puso nervioso; Porque la gente que está en palacios se sienten amenazados por una virgen que tiene esperanza.

La gente que está en palacios siente amenaza cuando hay alguien que se atreve a creer, a embarazarse espiritualmente de algo más poderoso que no pueden entender. Lo que le molestó a Herodes fue que toda la caravana que él vio de presentes que llegaba a su palacio, estaba en su palacio temporeramente porque no estaban buscando a nadie que estuviera en el palacio, sino a una muchacha y un muchacho que habían creído y habían intercambiado lo que ellos tenían por lo que Dios quería.

Las riquezas en el palacio siempre son temporeras porque siempre están buscando a aquellos que tienen la esperanza de Cristo en ellos. Por eso, hay recompensa para tu vida. Te van a cerrar el primer mesón, vas a tener que –como María – entregar todos tus sueños, lo que eres; Pero no te martirices por entregarlo todo; Créelo a Dios; Si lo hiciste sinceramente, creyendo a Dios, Él te va a recompensar. No todo sale bien, no todo es fácil; Pero si tú entregas tu esperanza por la de Cristo en ti, al fin de la historia, algo va a pasar. Te han cerrado todas las puertas, te han dicho: Aquí tú no vas a dar a luz lo que tienes dentro de ti, pero Dios siempre tiene un espacio, un lugar donde el sueño se puede completar; Y las riquezas que están en el palacio, están allí por un corto tiempo, porque están buscando a aquellos que están dando a luz la esperanza que Dios ha puesto en sus vidas.

De algún lugar, Dios va a traer lo necesario para que tú puedas hacer lo que Él ha dicho que tú vas a hacer. Te han cerrado puertas, pero Dios tiene un espacio y gente que te está buscando para darte la victoria que Él te prometió. Cristo en ti es la esperanza de gloria.

No te amargues, no te frustres. Si un día entregaste tu esperanza por alguien más y te falló, no tengas miedo de una vez más intercambiar tu esperanza, esta vez, por la de Cristo en ti.
DIOS SHALOM !!!

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